Los efectos del agua en el trabajo de parto

Cuando una mujer se sumerge en el agua durante el trabajo de parto, a menudo experimenta un efecto espectacular durante la primera hora. Si lo hace antes del comienzo de la etapa más laboriosa del trabajo de parto, es posible que las contracciones se interrumpan. Por otra parte, también puede suceder que el cuello se dilate varios centímetros con gran rapidez, aunque esto no evita forzosamente la prolongación de las últimas etapas del trabajo de parto. Sin embargo si la futura madre se sumerge en el agua cuando el trabajo de parto está bien adelantado y la dilatación del cuello está bien avanzada (por ejemplo, al menos con 5 centímetros), el fin de la primera fase puede ser muy rápido: del orden de una hora en un primer bebé.

Existen algunas explicaciones sencillas, aceptadas por todo el mundo, acerca de los efectos producidos por el agua cuando el cuello del útero se está dilatando.

La inmersión en agua caliente tiende a reducir el nivel de hormonas que secretamos en grandes cantidades cuando tenemos frio o estamos asustados. Es un hecho bien sabido que un alto nivel de dichas hormonas, que pertenecen a la familia de la Adrenalina, retrasa la dilatación del cuello del útero y la vuelve más difícil y peligrosa.

Además, la inmersión en una piscina pequeña contrarresta la fuerza de gravedad, lo cual minimiza la estimulación de esa parte del oído interno que se denomina sistema vestibular y que constantemente proporciona información acerca de la posición y la orientación de las distintas partes del cuerpo. Si añadimos la oscuridad y el silencio, la estimulación sensorial queda aún más reducida. Cuando la mujer se recuesta en la bañera, sus oídos quedan bajo el nivel del agua, queda completamente aislada del mundo exterior.

También es posible que el calor actúe directamente sobre la musculatura. Los tendones se componen principalmente de colágeno, y cuanto más elevada es la temperatura, más se ablanda este colágeno. Por consiguiente, cabe la posibilidad de que un baño caliente produzca un efecto relajante directo.

Así, un baño con el agua a la misma temperatura que el cuerpo, protege a la madre contra la reacción de “combate o huida” y logra el estado fisiológico que a veces recibe el nombre se “respuesta de relajación”

La experiencia me ha enseñado que existen algunas condiciones necesarias para obtener los mejores beneficios del agua:

-Una bañera que permita que la mujer pueda quedar sumergida, y ancha para permitir el movimiento. (o una pileta pequeña )

-Un buen sistema de llenado (manguera bien acoplada a la canilla)

-Un termómetro flotante para controlar la temperatura del agua (ya que muy caliente puede hacer bajar la presión)

Fuente: Michel Odent, “El agua, la vida y la sexualidad”

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